CUARESMA 2019

TIEMPO DE SILENCIO
9 marzo, 2019
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CUARESMA 2019

“Vivir correctamente ya no es sólo una demanda ética. Por primera vez en la historia, la supervivencia física de la especie humana depende de un cambio radical del corazón humano. Sin embargo, esto sólo será posible hasta que ocurran grandes cambios sociales y económicos que le den al corazón humano la oportunidad de cambiar y el valor de la visión para lograrlo” ( E. Fromm). Nuestro problema actual no es tanto de cambio político, cuanto cambio del corazón.

“Si hubo alguna vez un milagro verdaderamente grande, fue aquel día, el día de esas tres tentaciones” (Dostoievski). En esas tres preguntas aparece compendiada en un todo y pronosticada la historia humana. Y manifestadas todas las tres insolubles antítesis históricas de la naturaleza humana en la tierra.

Y, en medio de esas tres preguntas, “atajos para no pasar por la cruz” ( F. Sheen), aparece la figura, débil y poderosa, al mismos tiempo, de Jesús que está finalizando su experiencia de desierto: cercanía de Dios y de la fragilidad humana.

Hoy se actualizan: en nuestra sociedad de consumo, en la búsqueda del éxito fácil y espectacular, y, en la tentación del poder:( creer que podemos ser como dioses e inventar los valores éticos desde nuestro propio subjetivismo y nuestra más anárquica libertad). Y la respuesta de Jesús: “no sólo de pan vive el hombre”; “no tentarás al Señor tu Dios”, “al Señor, tu adorarás y a él sólo servirás”.

Ése fue el gran milagro de Jesús. Él conoce lo que es el ser humano; lo respeta profundamente en su libertad. Se toma en serio al hombre y sufre con él. Y, desde su verdadera condición humana, desde su tentación y su lucha, nos da un mensaje de autenticidad, de respeto a lo mejor de nosotros mismos.

Con san Pablo podemos afirmar que no “hay proporción entre la culpa y el don”; que “la benevolencia y el don de Dios desbordarán sobre todo” y que, por Jesús, hemos recibido a raudales la paz con Dios.

“Se entiende, ahora, que no quiera ningún éxito, que sólo quiero el corazón de los hombres, romper sus ataduras desde dentro. Dar una respuesta imprevista a los pobres y despreciados. No el poder. Soy incapaz de traicionar a un pobre perdido por un pedazo de pan. Conozco mi destino y tú lo conoces también: sucumbiré. Mi futuro es la cruz. Pero sin esta cruz, el mundo no tendría ya esperanza. Esto es lo que nos dice hoy Jesús: en él se hizo realidad el “cambio radical del corazón humano”. Él ha comenzado un camino, por el que han seguido muchas personas a lo largo de estos siglos. Ahí está nuestra tarea al comienzo de esta Cuaresma en un mundo y una sociedad que necesitan cambios, pero en donde, sobre todo, es urgente un cambio radical del corazón” (L. Boros).

 

                                                           Jesús Yusta Sainz