EL CAMBIO QUE LAS HUELGAS SUPUSO EN NUESTRA VIDA

Experiencia de oración en el Monasterio de Las Huelgas
9 abril, 2018
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EL CAMBIO QUE LAS HUELGAS SUPUSO EN NUESTRA VIDA

EL CAMBIO QUE LAS HUELGAS SUPUSO EN NUESTRA VIDA

Todo comenzó cuando mi esposo y yo tuvimos la suerte de conocer a José Luis Nebreda. Nos pareció una gran persona. Poco a poco fuimos estrechando lazos y viendo que compartíamos aficiones y gustos, hasta convertirse en el gran amigo nuestro que hoy es.

Un buen día, charlando con él, nos comentó que acudía todos los domingos a la Misa del Monasterio de las Huelgas desde hacía más de dos décadas. Le preguntamos si podríamos asistir nosotros también. Su respuesta fue inmediata: ¿Cómo no?

Cuatro años han transcurrido desde entonces, y hoy, mi esposo y yo, nos hemos convertido en incondicionales, y sentimos que la Comunidad nos ha acogido con cariño y nosotros se lo agradecemos.

El Monasterio, per se, invita al recogimiento y la oración, algo que es importante en este momento de nuestras vidas.

La experiencia es muy positiva, pues la religiosidad y la paz que el Monasterio nos aportan hacen que vivamos con más profundidad de lo que hasta ahora estábamos acostumbrados todos los actos litúrgicos, en especial la Santa Misa. La oración con la Comunidad es más real e intensa, fortaleciendo nuestra fe que andaba un poco distraída.

Nuestra llegada al Monasterio ocurre siendo Capellán D. Agustín Lázaro, ministerio que ha desempeñado hasta octubre de 2016 tras treinta años de desempeño de esta Capellanía. Con él y otros compañeros amigos del Císter, nació la costumbre de reunirnos tras la Misa en un bar cercano y en torno a un café, y en animada tertulia donde el Arte y la Historia eran y son los temas principales, Don Agustín era el maestro que nos enriquecía con sus conocimientos, y las tertulias se prolongaban hasta bien entrado el mediodía. El tiempo transcurría sin darnos cuenta, tanto para él como para los que le acompañábamos.

Hoy, retirado ya D. Agustín de ese cometido en el Monasterio, y aunque alguna vez nos distingue con su presencia, es ahora el actual Capellán, D. Juan José Pérez Solana, quien nos acompaña en esta sana costumbre, cosa que le agradecemos especialmente al tratarse de una persona con múltiples ocupaciones.

Por todo ello, el “descubrimiento” del Monasterio ha supuesto un cambio importante en nuestras vidas por todo lo que el mismo nos transmite, y por el afecto que las religiosas nos brindan y -lo más importante- por sus oraciones.

GRACIAS DE CORAZÓN

María Pilar González Serrano

  – Grupo “Amigos del Císter”-