PROFESIÓN MARY CARMEN SANJUÁN

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PROFESIÓN MARY CARMEN SANJUÁN

 

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TESTIMONIO  

 Lo primero que surge, por lo menos a mí, al ponernos con un planteamiento serio delante del Señor, es una tremenda sensación de total indignidad, fruto del propio pecado. Pero cuando nos vamos dejando empapar poco a poco por el amor de ese Dios que nos ha dado a su Hijo, que es lo que más quiere, para que también nosotros podamos llamarle Abba; que vino a la tierra para salvar precisamente a los pecadores, que sentaba a su mesa; y que entrega su vida por amor a ellos, no por los “buenos”, esa indignidad se va transformando en total abandono agradecido.

   Se descubre entonces que Dios nos ama desde toda su eternidad, porque Él es eterno. Que desde siempre nos tiene pensados a cada uno con su infinito amor, porque Él es amor.  Aquella indignidad inicial es ahora profunda acción de gracias y donación absoluta de todo el ser que ya era suyo porque de El lo había recibido.

Parece un contra sentido entregarme a mi Dios y creador siendo creatura suya, pero los humanos no conocemos otra manera de expresarlo, o por lo menos yo, y hacemos uso de la libertad que Él nos dio para entregarnos voluntaria y personalmente a El, al cual pertenecemos desde siempre y por siempre.

Y en esa entrega apasionada comienza nuestro paulatino despojamiento de nosotros mismos para identificarnos cada vez más con el Ser amado. Emprendemos su seguimiento como Abrahán, sin rumbo predeterminado, fiados única y totalmente de que su amor nos llevará a aquello que sea lo mejor para nosotros. Por el camino se quedan nuestras raíces ancestrales, nuestros apoyos, nuestras seguridades, para comenzar la gran aventura del Amor sin carga ninguna, sin alforjas, sin sandalias, sin túnica de repuesto, como iba Jesús por los caminos de Galilea. Hasta eso casi impensable: la sangre de nuestra sangre; que también, como Abrahán, tenemos que dejar.

Pero ¿quién habla de “dejar”, si Él es nuestra Plenitud?

La ceremonia de la Profesión tuvo lugar dentro de la Eucaristía del día de nuestros Padres Fundadores. La segunda lectura y el evangelio fueron los propios del día, pero un regalo más  del Señor, pues Abrahán ha sido siempre muy importante en mi vida de fe, y ese pasaje del evangelio, precisamente el de Marcos en el que se dice que Jesús miró al joven con cariño, fue muy decisivo en mi respuesta al Señor en su llamada.

Para que ese seguimiento sea más fácil y alegre San Benito nos va marcando en su Regla, las pautas por las que debemos encauzar nuestro camino hacia Dios. Y así, nos anima a ser humildes, como nació Jesús; obedientes hasta la muerte, como murió Jesús; recogidas en nuestro silencio interior, como calló Jesús sin defenderse ante Pilato; convirtiendo nuestras costumbres al modo de Jesús, en manos de la M. Abadesa como estaba Jesús en manos del Padre Dios; castos con el corazón indiviso y sin pliegues, como Jesús sólo y exclusivamente en Dios; y con una estabilidad dinámica en la comunidad y el monasterio que Él ha elegido para nosotras desde toda la eternidad. Sin olvidar nunca que es el Señor, nuestro arquitecto y constructor, el que va poniendo los  sólidos cimientos para que seamos una ciudad nueva, con un nombre nuevo, corona fúlgida en sus manos, diadema real en la palma de nuestro Dios. Y para que ese Dios, que nos ama desde toda la eternidad, se goce en nuestro amor.  

                                                Hna. Mary Carmen Sanjuán