CARTA DE CARIDAD (Decreto Fundacional de la Orden Cisterciense)

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CARTA DE CARIDAD (Decreto Fundacional de la Orden Cisterciense)

                                         Dentro del marco del Capítulo General de la Congregación Cisterciense de San Bernardo que ha tenido lugar en el Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas, en Burgos, se ha celebrado el noveno centenario de la llamada Carta de Caridad, decreto con valor jurídico escrito por el Abad San Esteban Harding, “que no pretende en absoluto otro tipo de imposición que no sea la caridad, ni otro beneficio más que el bien espiritual y temporal de todos los hermanos.”

Con tan fausto motivo, a petición del Abad de San Pedro de Cardeña, Coordinador de esta celebración en España, acudieron un considerable número de Abades y Abadesas de la Orden Cisterciense, para participar en esta importante conmemoración.

Mientras iban llegando los numerosos asistentes se inauguró una preciosa exposición en la que se podían contemplar las maravillosas obras de arte confeccionadas por monjes y monjas cistercienses sobre la Carta de Caridad.

                

                 

 

A las once de la mañana comenzó la Eucaristía de Acción de Gracias, presidida por Dom Eamon Fitzgeral, Abad General de la OCSO, acompañado por numerosos Abades de la Orden.

Verdaderamente es justo y necesario dar gracias a Dios. Emocionaba contemplar la enorme iglesia del monasterio tan llena de corazones vibrando de gozo y alegría.

Finalizada la Eucaristía tuvieron lugar allí mismo unas conferencias sobre los desafíos de la Carta de Caridad en pleno siglo XXI, en la que tomaron parte Dom Eamon, M. Kándida Saratxaga, Abadesa Presidente de la Congregación de Castilla y Dom Isidoro Anguita, Abad del Monasterio de Santa María de Huerta y Presidente de la RE, actuando como Moderador Dom Roberto de La Iglesia, Abad de San Pedro de Cardeña. Finalizado el acto M. Angelines de Frutos, reelegida nuevamente como Presidente de la Congregación de San Bernardo, pronunció unas palabras de agradecimiento.

Y  llenos de entusiasmo salimos al claustro donde nos esperaba el bellísimo trabajo realizado por nuestras hermanas del Noviciado.

                 

 

Y unas larguísimas mesas en las que pudimos compartir una riquísima y fraternal comida que todos acogimos con verdadero gusto; finalizando con una amena  representación teatral que interpretaron fidelísimamente las hermanas del Monasterio de Villamayor de los Montes, seguido del himno compuesto para esta ocasión interpretado por monjas y monjes cistercienses.

                  

 

Los que todavía estaban en nuestra casa pasamos al Coro para dar gracias al Señor en el Oficio de Vísperas.