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ECOS DE LA FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

Jornada Mundial de la Vida Consagrada

Palabras de nuestro Sr. Arzobispo en la homilía de esta fiesta:

Hoy pienso especialmente en todas las personas consagradas que sois para nuestra diócesis un gran regalo de Dios. Os felicito con todo afecto y os expreso, también en esta ocasión, mi profunda gratitud. Gracias a las comunidades contemplativas, dedicadas totalmente a la oración, que llaman noche y día al corazón de Dios, intercediendo por este mundo doliente. Gracias a quienes, desde vuestros respectivos carismas y el testimonio de la fraternidad y de la comunión, sois como levadura, que hace crecer el Reino de Dios. Gracias a los que vivís el compromiso concreto por la justicia, trabajando con verdadero espíritu evangélico por los más necesitados. Bien sabéis que deseo que la Vida Consagrada sienta y viva la diócesis como su casa; y que cuento con todos vosotros en el caminar juntos de la Asamblea Diocesana que estamos desarrollando. Gracias de corazón.

Tanto las palabras citadas de nuestro Sr. Obispo, como las dirigidas por el Papa en la concelebración de la Jornada mundial de la Vida Consagrada encuentran un eco muy agradecido en nosotros:

La vida religiosa es un don de amor

“Es ver lo que es importante en la vida. Es acoger el don del Señor con los brazos abiertos, como hizo Simeón. Eso es lo que ven los ojos de los consagrados: la gracia de Dios que se derrama en sus manos. El consagrado es aquel que cada día se mira y dice: ‘Todo es don, todo es gracia’”

En contacto con el Señor

Para lograr todo esto la sugerencia del Pontífice fue la de mirar al Evangelio y ver a Simeón y Ana, quienes a pesar de ser ancianos y estar solos, no perdieron la esperanza, gracias a su estar “en contacto con el Señor”.

“Este es el secreto: no apartarse del Señor, fuente de la esperanza. Si no miramos cada día al Señor, si no lo adoramos, nos volvemos ciegos”

El Papa Francisco concluyó su homilía invitando a sus queridos hermanos y hermanas consagrados a dar gracias a Dios por el don de esta vida y pidiendo “una mirada nueva, que sabe ver la gracia, que sabe buscar al prójimo, que sabe esperar. Entonces, también nuestros ojos – les dijo – verán al Salvador”.

Palabras sabias y elocuentes de nuestros pastores que nos invitan:

  • A vivir con alegría la entrega total al Señor.
  • A sentir la llamada de un futuro definitivo que nos congregue en el amor del Padre.
  • A dar esperanza a un mundo sufriente acompañados por María.
  • A animar el pálpito de la juventud que busca el rostro de Jesús.
  • A cuidar la casa común que ofrezca una vida digna para todos.
  • A vivir la caridad fraterna como expresión del amor de Dios en nuestros corazones.
  • A cantar la gloria del Padre, en el Hijo y por el Espíritu.

Qué bellas son las palabras iniciales de la instrucción Cor Orans, dirigidas especialmente a las monjas contemplativas pero que se deben aplicar a toda la vida contemplativa y a toda vida consagrada.

Corazón orante, guardián de gratuidad, riqueza de fecundidad apostólica y de una misteriosa y multiforme santidad, es la vida contemplativa femenina en la Iglesia. Ésta continúa enriqueciendo a la Iglesia de Cristo con frutos de gracia y misericordia

Entonces Jesús le dijo: Has respondido correctamente; HAZ ESTO Y VIVIRAS   (Lucas 10:28)

El reto está echado, nosotros lo sentimos especialmente en la vida de nuestra Diócesis: Catedral en su octavo centenario, Año Jubilar, Asamblea Diocesana… ¡Caminemos alegres con Jesús!

                                                                                           Amadeo Alonso Arribas

                                                          Vicario para la Vida Consagrada