PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI

LOS ÁLAMOS CANTORES
6 junio, 2019
AGRADECIMIENTO, GRATITUD, FELICIDAD COMPARTIDA
7 julio, 2019
Mostras todos

PROCESIÓN DEL CORPUS CHRISTI

Jesús, que después de resucitar ascendió de nuevo a la casa del Padre de la que había salido para salvar a los hombres, no quiere dejarlos solos después de su partida y se queda con ellos en el Santísimo Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre. Y una vez al año sale por las calles o callejuelas de los distintos pueblos y ciudades de ese mundo creado por Él y para Él.

A modo de aquellos judíos que arrojaban sus mantos al paso de Jesús al entrar en Jerusalén, existe una tradición ancestral que consiste en tapizar con alfombras de flores el recorrido de Jesús Sacramentado por nuestras calles y plazas.

Eucaristía del Corpus

El día del Corpus Christi, las monjas de las Huelgas celebramos la Eucaristía solemne en la preciosa iglesia gótica del monasterio en la que reposan los restos del rey D. Alfonso VIII y su esposa Dª Leonor, nuestros fundadores, amén de otros muchos miembros de la familia real o la nobleza de la época. Una vez finalizada ésta, acompañamos al Señor por el claustro, en procesión y cantando himnos, hasta el coro del interior donde las monjas compartimos la Eucaristía, rezamos el Oficio Divino y oramos habitualmente.

                                             

No son nuestros mantos los que tendemos al paso del Señor, ni siquiera nuestras cogullas, que vestimos para orar, sino el esfuerzo y el trabajo de toda la comunidad que, cada una a medida de sus posibilidades, va realizando durante varios días. Unas hermanas transportan carretillas cargadas de olorosas rosas que este año hemos tenido en abundancia en la huerta, y que las hermanas más mayores van deshojando y separando en cestos según los distintos colores. Otras van cortando el tallo, una por una, a las hojas de hiedra que van llegando en otras carretillas. Todas podemos hacer algo en ese silencioso y orante trabajo comunitario.

 

                                                              

 

Mientras tanto las hermanas del noviciado, que son verdaderamente jóvenes, arrodilladas en el suelo del claustro, van dando forma a los distintos dibujos que han trazado y desplegando una bellísima alfombra de flores como podéis contemplar en las fotos que ilustran estas líneas. Sólo hay serrín, que ellas mismas han teñido, hiedra y rosas. Y por encima de todo el amor a Jesús Sacramentado al que hemos acompañado por el claustro y que está siempre con nosotras.

 

                                                                    

 

Mary Carmen Sanjuan