LOS ÁLAMOS CANTORES

MISA SOLEMNE DEL GLORIOSO REY SAN FERNANDO
5 junio, 2019
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LOS ÁLAMOS CANTORES

LOS ÁLAMOS CANTORES

Mirando las copas de esos álamos zarandeados por el viento del norte, siento el sonido de las hojas cimbreantes. Me quedo en silencio. Dejo que los arrebatos de las ráfagas del viento entren en mi cuerpo. Por dentro me estremecen y me invaden unos pequeños escalofríos por la impetuosidad de esas bocanadas del norte. Estoy desconcertado y me encuentro así un tiempo.

La impresión temerosa se va transformando en un acercamiento a mí y a lo que me da miedo. Siento más cercano aquello que me estremecía. Este acercamiento corre los velos del miedo; me deja escuchar las hojas bailarinas y mirar las copas de los álamos reclinados por tiempos. Formo parte de esa escena natural y cotidiana. Mi mirada contemplativa no es pasiva, vive el fragor de lo que allí está aconteciendo.

Sigo en silencio. Dejo de mirar a los álamos cantores y escondo mi cabeza en mi pecho. La música del viento me envuelve. Quedo escondido para el universo. Me pregunto: ¿Qué encuentro? ¿A quién descubro? ¿Quién soy? ¿Qué sigo sintiendo? ¿Dónde me localizo?

Parece mentira que estando en mí, me surjan tantas preguntas sobre mi persona. Es curioso que a veces, a pesar de estar tan cerca, nos desconozcamos tanto. La vorágine de la vida nos introduce en la corriente existencial que nos lleva con sus horas y sus días; y van pasando los meses y los años, y no hemos sido capaces de mirarnos a nosotros mismos.

Es la ausencia de la mirada la que más dolor nos produce. Nos ignoramos, viviendo en nosotros. Es como si morásemos en nuestra casa deshabitada. Gran sufrimiento al que nos sometemos.

El río nos lleva. Avanzamos por sus corrientes cotidianas. Nuestro recorrido está lleno de pequeñas tareas y de objetivos que quedan marcados por el tiempo para ver si los hemos cumplido. Estamos muy entretenidos en este río de la vida. Las circunstancias nos dirigen con sus obligaciones y con esas supuestas elecciones, que son más fruto de las circunstancias que de un verdadero elegir. Circunstancias líquidas que forman el río de la vida y conducen nuestra barca a la mar. Circunstancias líquidas que tienen su propio nombre: trabajo, costumbres, individualismo, consumismo, cultura, política, historia… Todas estas realidades nos empujan río abajo, aunque no las hayamos identificado o no hayamos sido conscientes de ellas.

¿Esto es el existir humano? ¿Esta es nuestra vida? ¿Tiene sentido vivir así?

Guarda silencio, escucha los álamos cantores, siéntete a ti mismo, y descubre lo que hay verdaderamente en tu interior. Habita tu casa y llénala de sentido, y tal vez las circunstancias líquidas cobren otro significado y puedas tomar el rumbo de tu barca para que la corriente del río no sea tu único timonel.

                 Felipe Izquierdo Moreno

 Profesor de Filosofía de Enseñanza Secundaria