LOS SALMOS, ODRES DEL AGUA DE DIOS

EL SILENCIO DE DIOS
10 noviembre, 2018
NAVIDAD: DIGNIDAD DEL HOMBRE
10 diciembre, 2018
Show all

LOS SALMOS, ODRES DEL AGUA DE DIOS

LOS SALMOS, ODRES DEL AGUA DE DIOS

 

Hay un cuadro del lavatorio de pies de un pintor alemán expresionista, Sieger Köder, sacerdote, que es muy elocuente para comprender la “belleza que salva” que decía Dostoyevski, y que es Cristo. En el lienzo, Jesús, está totalmente inclinado para lavar los pies de Pedro, su cabeza está oculta, sólo se ve su rostro reflejado en el agua del lebrillo, con el que lavará los pies de los discípulos en la Última Cena.

 SIEGER KÖDER (S. xx)

Desde un símil de imágenes, podemos decir que el monasterio es un “recinto de belleza”, pero la belleza que ofrece en sus muros, muralla, claustro, liturgia…es sólo un “reflejo” de la belleza que salva, que es Cristo. El monasterio es ese lebrillo lleno de agua, que Jesús ha tomado en sus manos para lavar los pies de todos los cansados y agobiados. En esta agua está reflejado su rostro, en el agua de los Salmos, de su Palabra proclamada, orada y cantada, en el agua fresca de la liturgia y la Eucaristía, en la laboriosidad de la lectio divina y el trabajo manual, en cada cuidado, en cada gesto de paciencia y perdón, en la fraternidad y en la hospitalidad a todos. Realmente hay en el monasterio un agua viva que lleva impreso el rostro de Cristo, luz del mundo y lámpara de nuestros pasos.

Para todo el que se acerque a estas páginas, os ofrezco un poco del agua limpia de los Salmos, verdaderos odres del agua de Dios, que brota de la lectio divina, lectura orante de la Palabra de Dios y encuentro personal con quien sacia la sed de felicidad del hombre.

Pilar Avellaneda

(Continuará)