LLENAR EL CESTO

CARTA DE CARIDAD (Decreto Fundacional de la Orden Cisterciense)
30 octubre, 2019
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LLENAR EL CESTO

Tengo por costumbre retirarme al menos una vez al año, alrededor de una semana, y dedicar así todo el tiempo a la oración y a una revisión de vida a la luz de la Palabra de Dios.

He descubierto que estos períodos, que parecen “tiempos muertos” por carecer de la intensa, a veces casi frenética actividad que suelo desarrollar, me resultan muy productivos.

No sólo descanso y me repongo físicamente, sino también psíquica y espiritualmente: fuera estrés, fuera problemas, fuera las agobiantes tareas habituales, las prisas, el ruido, la tele y el móvil.

En esta ocasión he elegido la Hospedería del Monasterio de Las Huelgas para mi retiro y ciertamente ha colmado mis expectativas con creces.

Nada más llegar me encantó la belleza del conjunto arquitectónico. Pensé que saldría a recibirme un caballero medieval.

Después, cuando por primera vez pude participar en las oraciones con la Comunidad Cisterciense, me dije a mí misma: Así debe ser el Cielo. Todos cantando, alabando, adorando a Dios.

Me dio por pensar que visten de blanco y llevan mangas muy largas y muy anchas para imitar las alas de los ángeles.

Rápidamente concluí: Aquí me van a llenar el cesto hasta arriba.

Como decía, necesito reponerme también espiritualmente y ya se sabe que sólo si Dios me llena el cesto tendré algo bueno que repartir.

Bastantes personas me preguntaron adónde iba de vacaciones y cuando les dije que a un monasterio, todas parecieron quedarse con ganas de apuntarse.

Y es que eso de “huir del mundanal ruido” parece cautivar a todos hoy en día.

Desde la positiva vivencia de estos días, invito a todos a tener una experiencia de este tipo, especialmente a los católicos.

Expreso mi agradecimiento a la Comunidad Cisterciense que me ha acogido con cariño y les animo a continuar tan gran labor.

Como dice el Cardenal Sarah en su libro Se hace tarde y anochece: “Frente a un mundo de fealdad y tristeza, esos lugares sagrados –los monasterios- son auténticos oasis de belleza, de sencillez, de humildad y alegría”

Me llevo el cesto lleno.

                                                                                                                 Rosa María García

                                                                                                                    -Abogado-